Fotógrafo en Granada, especializado en reportaje de boda. Reportaje de estudio, comuniones y congresos. Experiencia desde el año 1996.

 ¿QUIÉN SOY?

 

Entre una foto y otra hay una diferencia de unos cuarenta años y en medio mi pequeña historia personal. Nací un 13 de febrero de 1970 en un pueblo de la alpujarra, Lanjarón, y aunque actualmente vivo en Granada, las raíces nunca las olvido y siempre intento acercarme de vez en cuando para pasear por sus calles, ver a familiares o amigos y degustar vino de la tierra con una tapita de buen queso o jamón. En 1978 mi padre aprobó unas oposiciones y nos trasladamos a vivir a la ciudad. Mi infancia pasó, y como se dice en los pueblos, “a la capital”. Después de estudiar unos años en el colegio público Barrio Figares mis padres decidieron cambiar mi trayectoria académica y de un año para otro me encontré con instalaciones, aulas y nuevos compañeros en los Agustinos. Gran parte de lo que soy hoy día se lo debo a aquella inolvidable etapa. Hoy quedan maravillosos recuerdos y sobre todo grandes amigos.

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Tengo una Kodak antigua de 1930 heredada de mi abuelo paterno que mi padre conservó y más tarde pasó a mis manos, una cámara con visor y botones de disparo muy singulares,  aunque mis primeras fotografías las hice con una Yashica de mi padre de los años sesenta. Aquella que se compraron para su luna de miel  y que gracias a ella, hoy día, tenemos un tesoro como archivo familiar.  Ya sobre los nueve diez años la llevaba conmigo a todas partes, a la playa, a las convivencias, a los eventos a familiares, etc. O sea, era el encargado de plasmar todos esos recuerdos y casi sin darme cuenta iba formando mi gusto por la fotografía. Unos años después me compré mi primera  réflex de rollo  analógico, qué tiempos!!!. Los llevaba a revelar a Fototaller, una pequeña tienda de servicios fotográficos varios convirtiéndome con el tiempo en cliente habitual. Sobre todo revelaba blanco y negro, lo que más me gusta. Pasó el tiempo y se me ofreció la posibilidad de “echar” unas horas extras y acepté. Aprendí sobre todo, trato con el cliente, fotos carnets, composición de orlas y asistí, por ser empleado, a los primeros cursos del indispensable hoy día Photoshop. Compaginé mis últimas y agotadoras asignaturas en la facultad  con ese trabajo. Por el año 1995 terminé la Diplomatura en Ciencias Empresariales en la Universidad de Granada y completé mi curriculum con el CAP (curso de adaptación pedagógica), recomendación e insistencia de mis padres. A posteriori no encajé en nada relacionado con esos estudios. De todas formas, no me veo actualmente llevando contabilidades o “papeles” en cualquier empresa dentro de un despacho, seguramente porque soy muy inquieto y creativo y todo ese mundo hubiese terminado por aburrirme. Lo que eran unas horas extras en esa pequeña tienda se convirtieron en un trabajo en toda regla. Mis padres me ayudaron a comprar una Mamiya de gran formato muy pesada y de grandes dimensiones, pasando del 35 mm al 6×4,5. Mientras tanto ya hacía reportajes a familiares y amigos y el círculo se fue ampliando poco a poco. Esto era lo que realmente me atraía gustaba y llenaba, los reportaje social.

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Pasaron unos años, ocho, y nos decidimos mi mujer y yo a crear nuestro propio estudio. Fecha señalada, 2 de diciembre de 2005, con nombre comercial, RAFARUBIO FOTOGRAFO para que se asociara a una idea y concepto fotográfico.  Tengo que decir que ella fue la principal valedora del proyecto, la que me dio ánimos y confianza para empezar esa arriesgada pero ilusionante carrera. Muchas gracias Raquel, sin tí no me hubiese “tirado a la piscina”. Y en medio del cambio del analógico al digital se nos ocurrió esa feliz idea. Pero la ilusión pudo más que el miedo y hoy y después de diez años seguimos aquí disfrutando de este maravilloso mundo. Teníamos la base, sólo era empezar, arriesgar,  y tener eso que todo el mundo quiere, un poco o mucha suerte.

 

 

 

Por encima de todo soy optimista, pienso siempre en positivo. El pesimismo no cabe en mi profesión. Me gusta la buena música, el pop, el rock, soul jazz, las bandas sonoras…Un buen libro siempre está a mi lado. La lectura me ayuda a desconectar del trabajo, aunque esto es difícil porque casi siempre estoy pensando en fotografía. Me gusta el deporte en general aunque el fútbol y el tenis son mis favoritos. Suelo practicar deporte  dos tres días por semana, sobre todo para mantenerme en forma y así hacer más llevaderos esos agotadores días de ocho, nueve o diez horas de reportaje con el equipo encima. El cine tampoco falta en mi agenda, para mí es muy enriquecedor, sobre todo para la idea de videos de boda que hacemos. La arquitectura me “flipa” y también la pintura. Una práctica habitual y cotidiana es combinar fotografía, y me da igual el medio (móvil, compacta, réflex..), con un paseo por las calles de la ciudad más maravillosa del mundo, sobre todo antes de ir a trabajar, es una terapia barata, positiva, y que me relaja muchísimo. Todo esto son fuentes de inspiración  que me ayudan a conformar la idea de fotografía que quiero y persigo. Soy autodidacta por naturaleza y por eso no olvido la formación continua, ya sea en manuales, internet o actualmente y desde hace dos años con los talleres y cursos que me brinda Agrafi, mi asociación. Con la informática me llevo bastante bien, porque hoy día un fotógrafo sin conocimientos básicos de ésta creo que está bastante perdido.

Prefiero lo dulce a lo salado, el campo o la montaña a la playa, el negro y blanco sobre cualquier otro color, amante de los animales y la naturaleza, me gusta perderme en las librerías y papelerías, escribir con pluma, y el atardecer sobre el amanecer. Ese momento del día en que el sol comienza a caer y la luz empieza a escasear a la vez que se encienden las primeras farolas de la ciudad y el cielo coge esos colores…, me parecen los diez quince minutos más mágicos para hacer fotografía, pensar en tu vida y en los tuyos, en tu alrededor, o simplemente mirar cómo el horizonte se pierde y comienza la noche.

Me considero un afortunado por vivir de lo que me más me gusta, por tener la familia que tengo y que ellas tres, mis hijas Raquel y Alejandra y mi mujer, soporten mis ausencias  los fines de semana cuando llega la temporada de más trabajo. Afortunado por aquel hobby que un día cambió a profesión y porque haya gente que cree en mí y en mi fotografía para transformar mi trabajo en sus más preciados recuerdos.

 

¿QUÉ BUSCO?

 

Parto de la base de que el resultado es lo que importa y que la herramienta es lo de menos.  De qué sirve tener la mejor cámara del mercado si no tenemos claro lo que perseguimos o buscamos. Mi equipo es un buen equipo pero no me quita el sueño tener lo último en prestaciones…La tecnología cambia cada dos por tres y me niego a ser esclavo de esos cambios, pero siempre estoy al tanto para aprovecharla cuando lo veo necesario y no quedarme atrás.

Hoy día con las cámaras digitales se corre el riego de hacer cientos de fotos a diestro y siniestro, con este y aquel encuadre, con este y otro diafragma…, y sí, seguro que sale alguna interesante y si no ya la arreglaremos en postproducción…,¿no? Pero, ¿lo hacemos con algún sentido? Me gustaría ver a más de uno sin ver los resultados en el display de su cámara de la foto recién hecha y trabajar con algunas de las que no lo permitían…Lógicamente la tecnología favorece muchas cosas pero la base de las cosas y la teoría no se deben olvidar jamás.

Cuando veo una foto que me gusta, me emociona, me impacta o me trasmite, lo que menos me importa saber es si se ha hecho con una réflex sea digital o analógica, una compacta o un móvil…Pero sí me intereso y me gusta saber de quién es y lo que hay detrás del autor de la misma.

Para mí el secreto está en la luz, es la que modela, la que resalta las texturas, con la que podemos expresar fuerza o sensualidad, grandes contrastes,  proyección de sombras, luces…Siempre intento mirar y pensar antes de apretar el botón. Es decir, la foto, primero hay que verla y después tan sólo hacerla. Creo y lo pienso, que es aquí dónde radica la diferencia entre unos profesionales y otros.

Persigo siempre la elegancia y la sencillez en todos mis reportajes, porque creo que éstas no se deterioran con el paso del tiempo. Esta es la base de mi fotografía. No busco rarezas, ni encuadres o composiciones difíciles y no trasformo la realidad con photoshop, sólo lo utilizo para retocar lo necesario y que sea lo más natural posible.

Si tuviera que definir mi estilo, éste sería un estilo actual y contemporáneo, con toques clásicos, que no olvida esa foto diferente, original y espontánea, técnicamente bien trabajado, y con una  estética muy cuidada, sencilla y elegante.